CIUDAD DE MÉXICO.
Aprovechando que este fin de semana se dio el cambio de
régimen en México, y que la exresidencia oficial de Los Pinos es ahora un museo
y espacio público, una quinceañera decidió viajar hasta ahí con su grupo de
chambelanes y tomarse las fotografías conmemorativas a su celebración.
Lucero, junto con su familia, visitantes de Acapulco,
conoció la residencia antes de asistir al Zócalo; Lucero en sus XV años se tomó
fotos en los jardines.
El video, subido a la cuenta de Facebook de Mónica
Barrera el mismo primero de diciembre, se comenzó a difundir masivamente en
redes sociales, generando opiniones de todo tipo.
La crónica de la apertura de este espacio público, es de
José Antonio Torres, de Efe:
Miles de mexicanos conocieron el lujo y opulencia de Los
Pinos, la residencia de los presidentes de México durante 80 años que era
inaccesible hasta su apertura como un
centro cultural.
«Para mí, Los Pinos eran un lugar inaccesible,
prohibido, donde se acumulaba el poder, completamente restringido» comentó
a Efe Adriana Muñoz, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), la máxima casa de estudios de México.
Las puertas del ahora flamante centro cultural fueron
abiertas una hora antes de la toma de posesión del nuevo presidente, el
izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien en su discurso inaugural
reiteró que no pisaría Los Pinos y que vivirá en Palacio Nacional, sede del
Poder Ejecutivo de México.
«Me parece fascinante que pueda entregar (López
Obrador) al pueblo un lugar donde seguramente se tejieron mil historias e
intrigas políticas», apuntó Alberto, un psicólogo que acudió a la
exresidencia presidencial.
Amira, administradora y esposa de Alberto, dijo que le
gustaba que Los Pinos sea ahora «un lugar cultural para la gente» y
también el hecho de que un presidente «pueda vivir en una casa
pequeña», en alusión a la decisión de López Obrador de no ocupar este
complejo de 56.000 metros cuadrados.
El último acto oficial celebrado en Los Pinos fue la
recepción del presidente Enrique Peña Nieto al rey Felipe VI de España, la
noche del 30 de noviembre.
«Bienvenido pueblo de México a Los Pinos»,
señalaba el letrero blanco sobre setos verdes que las autoridades culturales
colocaron en la rotonda de Francisco I. Madero, en cuyos límites tocaba música
una orquesta infantil.
Dos pantallas gigantes de televisión fueron instaladas en
Los Pinos para la transmisión de la toma de posesión este sábado de López
Obrador, cuyas frases de discurso fueron apoyadas incondicionalmente por los
visitantes.
Guías con camisetas que mostraban la imagen del ahora
centro cultural explicaban las instrucciones para entrar y conocer las
residencias, los jardines y el llamado paseo de los presidentes, que tiene
estatuas de todos los mandatarios que la usaron como residencia.
Pisos de mármol, escalinatas lujosas, museos militares,
salas de juntas, cajeros de banco, una sala de cine y un «cuarto de
guerra» de la época del presidente Felipe Calderón, fueron recorridos por
los primeros visitantes.
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Los exteriores estaban libres de la férrea vigilancia
militar y sin las vallas metálicas que controlaban los accesos; además se abrió
un paso peatonal en la avenida Parque Lira y se colocaron decenas de flores de
nochebuena en las rejas metálicas.
Los interiores todavía son custodiados por miembros de la
antigua guardia presidencial, que antes de abrir las puertas retiraron un
letrero que decía «Prohibido el paso».
«Es una oportunidad que se abra este espacio a los
ciudadanos y que se dedique a la cultura y el esparcimiento de la sociedad
mexicana», dijo Mario Alberto Ceja, estudiante de UNAM y que como
centenares de visitantes llegó a conocer la intimidad presidencial.
«Para mí, representa historia, una larga historia y
una larga tradición; cómo se fue formando el país y las instituciones de
México, conocer y recorrer los bustos de presidentes y personajes
históricos», consideró.
El presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) estableció el
rancho de la Hormida como residencia oficial y la nombró Los Pinos en recuerdo
de una finca con ese nombre que tenía en el estado occidental de Michoacán en
donde conoció a su esposa Amalia Solórzano.
Cárdenas rehusó vivir por ostentoso en El Castillo de
Chapultepec, que sirvió de residencia de los gobernantes de México tras el
triunfo del bando liberal en la guerra contra los conservadores y el imperio
francés.
La apertura de Los Pinos al público en México solo puede
ser comparado con la situación de la Revolución de 1910, cuando los campesinos
tomaron las haciendas y conocieron el boato de los terratenientes y que se
reproduce en muchas películas sobre esta época.
El complejo de Los Pinos, en el histórico Bosque de
Chapultepec, comprende una superficie de 56.000 metros cuadrados y es catorce
veces más grande que la Casa Blanca, residencia del presidente de Estados
Unidos


