Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
Dice la nota informativa o boletín oficial: “Condena Secretario de Seguridad atentado
contra familia en Empalme”.
Pero para que la condena sea aún más enérgica, aunque
igual de inútil, en el contenido se enfatiza que “el suceso en el que una familia integrada por una mujer y dos menores
sufrieron serias quemaduras en sus cuerpos a consecuencia de que un presunto
grupo de sicarios prendieron fuego a su vivienda en una colonia de Empalme, es
totalmente condenable”.
Porque nunca sería lo mismo una condena parcial, desde
luego. Y David Anaya Cooley nos recuerda otra ofensiva obviedad: “Ese tipo de acontecimientos no deben seguir
pasando en Sonora, sobre todo cuando son menores los involucrados”.
Es a lo que se ha reducido la mesa por la construcción por la paz, a advertencias irrisorias, a
anuncios de redoblamientos de esfuerzos, a llamados a reforzar la coordinación,
a buenas intenciones, a lamentos inservibles.
Es, digamos, nuestro fuchi,
guácala recibido sin la tolerancia de la que goza quien llega al extremo de
pedir a grupos criminales portarse bien,
que le bajen y que piensen en sus familias antes de cometer un delito…
Ahora lo presentamos como ironía, pero no estamos lejos
de que nuestras autoridades municipales y estatales se ciñan a esta peculiar estrategia presidencial de pacificación.
Y es que, también debe decirse, aquel anuncio del freno definitivo y contundente a las bandas
criminales, con acciones de inteligencia y operativos focalizados, no puede
prosperar si en un pequeño pueblo como Empalme se siguen burlando de la Guardia
Nacional.
Como tampoco han servido los militares puestos de
comisarios en las ciudades con más homicidios, ¡entre ellas Empalme!, y que
representa prácticamente la rendición de los tres niveles de gobierno.
Porque esa es la realidad que ya no se oculta, la
inseguridad que se origina en los municipios nunca podrá contenerse si alcaldes y funcionarios federales apuestan al
milagro de la redención.
Ojalá los delincuentes sí piensen en sus mamacitas y recapaciten, porque aquí el
único recurso es seguirles regañando.
Mientras, sigamos ocupados y asustados con la llegada de
la temporada de baches.
El
oportunismo de Lorenia Valles
Por cierto, la conducta oportunista y frívola de la
diputada Lorenia Valles Sampedro puede ser indicativa del desenfoque y la
ineptitud con que los gobiernos de Morena enfrentan la crisis de inseguridad en
los municipios.
Esta dama, legisladora de este partido que representa a
la capital del estado, lejos de ocuparse de contribuir efectivamente a la disminución
de este flagelo social, se dedica a confundir y a desmotivar aún más a los
hermosillenses.
Hace un par de días, el Gobierno del Estado organizó unas
jornadas de cirugías de cataratas que benefició a más de 350 sonorenses con
problemas visuales.
La jornada estuvo a cargo de DIF Sonora y participaron
organizaciones de la sociedad civil, pero lo que no se esperaba es que la
diputada federal se colgara del loable esfuerzo e hiciera caravana con sombrero ajeno.
A Lorenia le dio por convocar al evento como su fuera
suyo, provocando se alterara el orden y ocasionando que sus invitados –que igual
fueron atendidos- perdieran tiempo al iniciar desde cero con un expediente que
se debió tener desde varios meses de anticipación.
Lo que hace Lorenia Valle puede tener dos posibles
explicaciones: o carece de creatividad para diseñar sus propias plataformas de
apoyo o lo suyo sigue siendo colgarse del éxito de los demás.
Así, como llegó a la Cámara de Diputados.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo@masmedio.com
Twitter:
@masmedio


