Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
Circulan en redes y grupos de WhatsApp añejos fragmentos de videos donde celebridades ya en
desuso afirman que “en Sonora puro Borrego”.
Se trata de “influencers
de televisión” tan relevantes como eso y del tamaño del comediante Memo Ríos y el conducto Raúl Araiza, que
obviamente se refieren al priista Ernesto
Gándara y su intención de ser gobernador del estado.
También, los rústicos simpatizantes de este personaje empiezan
a mover que Gándara “es la mejor opción”, en un juego
tramposo de conceptos favorables que intentan describir al político
publicitando el hotel de esta familia.
El problema del señor
Gándara, al margen de la ilegalidad de su adelantada propaganda, no es que
se confirme su escasez de ideas para
promoverse y su incapacidad para conformar
un equipo comprometido e ingenioso.
A
Ernesto Gándara lo descarta que no está ni cerca de entender la
obligada conversión que demanda esta nueva circunstancia, y que apueste a una “gran alianza opositora” con la soberbia
del indispensable y sin reconocer que esta premisa de sumar antagonistas –que no
existen- es una falacia.
El Borrego
Gándara es el candidato que se merece el
PRI, y que los priistas desahuciados simularán apoyar como borreguitos.
Pero si lo de Ernesto es indicativo de las limitaciones en
quienes buscan llegar, lo que ocurre con el
alcalde de Cajeme es sintomático de estos nuevos tiempos de la ignorancia, la obscenidad y la desvergüenza.
El impresentable de Sergio
Mariscal, de Morena, ha rebasado todos los registros de ineptitud y demencia.
Este Presidente gobierna
el municipio más violento y no se
sonroja al recibir un premio por buenas
prácticas en seguridad; tiene las vialidades de su ciudad hechas pedazos ¡y
se atreve a incluirse en la lista de candidateables!
En
Cajeme también tienen el alcalde que se merecen, es por el que
votaron y al que hoy le permiten dedicarse en cuerpo y alma a las emociones del
béisbol.
Y es que, como si en Cajeme no se siguieran presentando
ejecuciones y feminicidios, estos días Mariscal inicia y agota su agenda en el estadio de los Yaquis o con
alguna reunión con similar liderazgo
de su partido y hasta con lo que queda del PRD.
Es el contraste que se requeriría y no se advierte: a la frivolidad e impericia de los que están
por casualidad, solo habría de derrotarle el
profesionalismo, la preparación y la disposición para revertir la inercia.
Solo
Antonio Astiazarán podría contener y representar tales
atributos como decoroso adversario del actual
sistema que se consolida, sin cargar la etiqueta de panista y desde una
posición de aglutinador que tenga la audacia de incentivar escépticos y revertir decepciones.
De Ricardo Bours
es poco lo que se puede agregar (aquí lo hemos tratado ampliamente), de él no
se espera otra cosa que un Abelandia, encuentros con tuiteros
intrascendentes o uno que otro video
de políticos vacíos como Samuel
García.
Ricardo
le aportará a Movimiento Ciudadano lo que se merecen en este
partido por entregar sus siglas a un junior empresario con simpatías ficticias, y que desplazó con
dinero a una dama inteligente como María
Dolores del Río.
Por ello Alfonso
Durazo no tiene mucho por qué preocuparse. Su futuro depende de la
habilidad para superar fracasos y alcanzar un mínimo de mejoría o estabilidad.
Es más, no ha necesitado ni levantar la mano o distraerse
declarando aspiraciones, para estar instalado como el candidato a vencer sin que se tenga, aún, la certeza de que
dejará la Secretaría de Seguridad Pública.
¿Cuándo pudo imaginarse que el titular de la dependencia
federal más comprometida estaría en esta condición electoral de privilegio a un
año y medio de las elecciones?
Habla de la
profundidad del hartazgo social por el daño ocasionado y del estigma que paraliza a los que aún se asumen
políticamente derrotados.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo@masmedio.com
Twitter:
@masmedio


