Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
¿Alguien en su sano juicio, desinteresado, mete las manos
al fuego y pondría la seguridad y bienestar de su familia en manos de
cualquiera de nuestros gobiernos?
Tenemos gobernantes, hombres y mujeres, tan impreparados
y negligentes que pueden ser igual o más letales que una pandemia.
Todos los gobiernos, de todos los niveles, todos,
actuaron tarde y lo están haciendo parcialmente mal en momentos de coronavirus.
Incluso, sin excepción dan muestras siempre –ahora no es
distinto- de que le tienen más miedo, les espanta más la acción y anticipación
de la gente (mal)informada, que el propio virus que los está exhibiendo, a
algunos –pronto- extinguiendo.
A estas alturas, no puede dudarse que lo que en estos
momentos vemos –más como despliegue publicitario que preventivo- fue producto
de la presión de una sociedad que no confía en sus gobiernos.
A nivel de municipios, la fotografía es aterradora. No hay
un solo gobierno local que hasta hace unos días no estuviera ocupado en
frivolidades y actividades ordinarias sin la mínima intención de alterar su
funcionamiento frente a la emergencia que inevitablemente se aproximaba.
Veamos algunos ejemplos de cómo se está disimulando, y
porqué sería insensato haber tenido otra expectativa:
En el gobierno federal, no han tomado una sola medida –ni
se preocupan por aparentar- para evitar el contagio de sus promotores y servidores de la nación con actividad
permanente en comunidades o que éstos potencialmente enfermos esparzan el virus
casa por casa.
Este columnista tiene conocimiento de que la instrucción es,
inclusive, no alterar la entrega de apoyos e intensificar reuniones masivas
para que no se pierdan los recursos, por ejemplo, de los comités escolares.
Por cierto, en este eslabón de la cadena federal –el más
leal y expuesto- ocurre un absurdo aún más reprochable: funcionarios en condición de riesgo tienen como misión no dejar de visitar a adultos mayores para cumplir los compromisos de los programas
de desarrollo.
Esta irresponsabilidad del súperdelegado Jorge Taddei Bringas, que entendemos solo sigue
instrucciones (no da para más), es tanto como criminal y debe ser reportada
para que quede registro.
A nivel municipal, el colapso se representa en la escasez
de productos básicos y en la afectación económica de pequeñas y medianas
empresas.
Nogales es un caso digno de análisis, que pudiera ser el
reflejo de las autoridades de todos los niveles carentes de determinación y sin
ánimo de intervención para evitar riesgos y abusos.
Fuera de esta ciudad no se sabe, pero la pandemia ha
puesto a la población local en condición de mayor desventaja y vulnerabilidad.
También nos llegó el reporte que ante la carestía que
provocó en Arizona la declaratoria de estado
de emergencia, cientos de estadounidenses se están cruzando a Nogales,
Sonora, ¡para vaciar supermercados!
¡Sí, arizonenses probablemente infectados que con toda
libertad de movilidad nos visitan para llevarse la mercancía que tendría que
estar en los hogares de los nogalenses!
¿Y dónde está el gobierno municipal, estatal o el federal
para controlar esta situación y proteger a estos sonorenses de la frontera?
Pues el alcalde Jesús Pujol pidiendo “a
las familias nogalenses apegarse a las normas sanitarias con la finalidad de
apoyar a prevenir la propagación del nuevo coronavirus”.
Además de sugerir que en la medida que sea posible estar
más tiempo en sus hogares, y lavarse las manos con agua y jabón…
¿Qué hacen o cómo contribuyen los partidos políticos, sus dirigentes, diputados,
los aspirantes a gobernar?
No hay liderazgos con credibilidad y compromiso, la
sociedad civil organizada demuestra que no existe cuando más se le ocupa y
quienes concentran el poder económico tienen como única preocupación sus
empresas y sus estados de cuenta.
No hay que apelar tibiamente a la solidaridad de casinos,
cines, centros comerciales, restaurantes, etc, el gobierno tiene la facultad de
intervenir, sancionar, tomar decisiones.
Roguemos a Dios que esta pandemia no escale, porque hay
garantía de que se va a descontrolar en medio de un coordinado reparto de
culpas.
Y esperemos que los vacíos que permiten la autoridad no
se sigan llenando con las fake news
que se propagan a mayor velocidad que el propio virus, consecuencia de la
desconfianza que producen nuestros gobiernos.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo@masmedio.com
Twitter:
@masmedio


