Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
Algo le ocurre al alcalde Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, que últimamente le está impidiendo
articular mensajes sensatos y consistentes sobre la complicada y cuestionada
administración del Ayuntamiento de Hermosillo.
Al Maloro el viernes pasado le
escuchamos el peor de sus discursos
en lo que va de su gobierno, algo que nos desconcierta y que debe ser
indicativo del incómodo momento que atraviesa
como presidente municipal.
Este aturdimiento cada
vez más repetitivo, y que con facilidad transita a la intolerancia, preocupa por atípico e inoportuno.
A la CTM
Hermosillo (satélite electoral priísta) le prometió tarifa social para todos
sus agremiados, y lo anunció en evento público con medios de comunicación y en
presencia de la gobernadora Claudia
Pavlovich Arellano.
Un contrasentido al espíritu
comunitario –nunca partidista- del programa que promueve Agua de Hermosillo, en beneficio de quienes
comprueben insolvencia económica. Un incomprensible
exceso sin sustento normativo.
Ofrecer a los suyos agua
barata, cuando no hay y al hermosillense común se le ha encarecido, es reflejo
de desenfoque institucional y de que
se ha decidido recurrir a ocurrencias
para calmar el descontento colectivo.
¿Cómo explicar que primero se eleva autoritariamente la
tarifa, luego se pide pagarla en comprensión de la realidad heredada, pero que a
los trabajadores del PRI se les permite descuentos?
Solo en la ambición
política y la desesperación gubernamental.
Fue tan confusa e inconveniente la arengada participación
del Maloro
Acosta, que pasó de intentar explicar el
nuevo paradigma de convivencia (¿?), a pedir solidaridad y participación e
invitar a que ya no se hable de los
problemas de la ciudad.
Lo más increíble, es que haya minimizado el coraje o nivel
de insatisfacción social –como él lo dice, ubicándolo en todos los lugares y asignando culpa a
quienes sufren carencias, porque no han
aprendido a administrar la abundancia.
“Cuando escuchas a un
trabajador que no le alcanza, tenemos que entender que hoy tenemos mucho más
poder adquisitivo que hace 40 años, pero que el detalle es que hay más niveles
de frustración que hace 40 años…
Porque
gastamos dinero que no tenemos, para comprar cosas que no necesitamos, para
apantallar a personas que no le interesamos”.
La violencia, las adicciones, la inseguridad pública,
definidos por el munícipe como los grandes
retos, los entiende como consecuencia de un crecimiento exponencial de la
población hermosillense.
“Lo más sencillo es seguir sembrando intriga,
división, desánimo, odio y violencia, para seguir cosechando lo que hasta hoy
hemos visto y que no nos gusta…”.
Por ello, Maloro quisiera que ya no se hable
más de los problemas:
“Porque todos los
vivimos, tenemos que enfrentarlos y resolverlos… lo que necesita Hermosillo y
México es esperanza; esa esperanza que cada día nosotros la diluimos”.
Volvemos
a ser culpables de lo que nos quejamos, porque no sabemos gobernar nuestra casa, somos unos
neófitos gobernando nuestra vida…
Con esta claridad
que dijo tener de dónde está parado, el alcalde de Hermosillo aseguró que “el
agua no subió”, y reprochó nuestro
derroche con lo que se paga por una botellita
en el Oxxo.
Técnicamente, el agua no
subió. Es una demagógica verdad.
Se agregó el concepto de saneamiento por la puesta en marcha
de la planta tratadora y ahora pagamos 35 por ciento más –y más- por el mismo
consumo.
Así que la
invitación del alcalde Maloro
Acosta es a que no se le critique ni se manifiesten, a comprender el esfuerzo que
hace como autoridad hasta para educarnos y a que no pida fiado en Coppel para que pueda pagar lo doble que le
llega de agua, sin haber aumentado.
#FAOT2017,
espectacular
Un cierre espectacular, con más de 40 mil personas que asistieron
la noche del pasado sábado, registró el Festival
Alfonso Ortíz Tirado en Álamos, sin duda el más exitoso del que se tenga
memoria.
Solo en la Plaza de
Armas se congregaron alrededor de 25 mil personas y el resto principalmente
en la plaza La Alameda.
Las calles del Pueblo Mágico de Álamos se desbordaron de
cultura y fiesta, con cerca de 132 millones de pesos de derrama económica y un
acumulado de más de 100 mil asistentes en 8 días del festival.
Este año, en Álamos y las subsedes (Cajeme, Guaymas,
Hermosillo, Huatabampo, Navojoa y Puerto Peñasco, así como Todos Santos, Baja
California Sur) se celebró a la ópera y a las diversas expresiones musicales
con la participación de más de mil artistas.
Un gran logro de la gobernadora Claudia Pavlovich
Arellano, que instruyó con este ambicioso objetivo al director de Cultura, Mario
Welfo Álvarez Beltrán.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter:
@masmedio


