Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
Al senador Ernesto Gándara Camou le ocurre lo que
pareciera explicar los ínfimos niveles de popularidad del Nuevo Sonora: los más notables enemigos involuntarios del proyecto
que encabeza, los tiene en su propio equipo de trabajo.
En su círculo cercano de colaboradores honorarios –algunos,
no todos-, encuentra una envidiable fidelidad amistosa, un apego emocional a todo
lo que él representa en política. Sentimiento que sabemos es recíproco.
Laudable si se considera la frialdad de los cálculos que
generalmente se anteponen en las relaciones partidistas o gubernamentales.
El problema de estos vínculos es que suelen cohesionarse con
el halago fácil, la autocomplacencia, volviéndose cómplices en lugar de asesores
sensatos, ecuánimes o razonables. Son pundonorosos con ellos mismos.
Instalados en este obnubilado estado, asumen una responsabilidad
mayor a la que son capaces de recibir y asimilar.
Lo decimos, entre otras cosas, por la dinámica en que los
metió un ocioso de las redes sociales, quien pudo reportar el gran logro de exhibir el nerviosismo que
les provoca a los gandaristas la tendencia
que arrojan las encuestas que no se publican.
Hay que tener claro que las encuestas que sí se publican y
promueven usualmente forman parte de una estrategia integral, tendiente a
modificar la percepción electoral de la ciudadanía.
Estas encuestas ofrecen propaganda e información sesgada
y filtrada a ciertos medios o identificables periodistas afines para crear cortinas de humo, ocultar deficiencias o
modificar la agenda pública.
Los sondeos o mediciones estadísticas destinadas genuinamente
a conocer la opinión pública sobre algún candidato o candidata, para tomar
decisiones que orienten la campaña, invariablemente se quedan en lo interno.
Pues bien, el fin de semana detectamos una inexplicable
preocupación del equipo de Ernesto Gándara, por desmentir con vehemencia los datos
desfavorables de una hechiza encuesta
de Consulta Mitofsky.
En ésta, colocaban a Ernesto sólo 1 punto por encima de
Claudia Pavlovich Arellano.
Para contrarrestar, de inmediato sacaron otra de Sáenz-Berrueto,
donde Ernesto Gándara “dobletea” a
rivales dentro y fuera de su partido, pone a su primo Javier en segundo lugar y
a Claudia la relegan hasta el tercer sitio.
Aquí nos manifestamos confundidos, pues hemos leído que cuando
se dice que Claudia empató en menciones a Gándara, sus aplaudidores contestan
que hay una equivocación, que al que
emparejó es a Javier…
Es decir, en otros momentos aceptan tácitamente que hay
una tendencia al alza de quien ahora intentan menospreciar.
Y si en política hay que interpretar las reacciones para
entender los hechos, se concluye que los números de las supuestas encuestas con
las que demuestran el liderazgo de
Ernesto, están también manipuladas.
La furibunda reacción al sobredimensionado tuit, ¿es señal
de que cada vez hay menos seguridad de la ventaja que siempre se ha presumido?
¿Creerán que le ayudan al Senador Ernesto Gándara con
esta simplona guerra de encuestas?
Lo que no piensan es que al intentar generar desconfianza
sobre lo que hacen los y las demás en su partido, terminan incluyéndose en el
efecto negativo que se consigue.
Es el aporte a la campaña del Senador de estos «espontáneos»
que lo defienden en redes y espacios editoriales con argumentos que se han
vuelto predecibles.
A Ernesto debe tenerlo intranquilo que, pese a ser un
buen producto, se extiende la sensación, dentro y fuera del PRI, de que no lo
dejarán ser candidato a gobernador.
Por varios motivos: la pérdida natural de simpatías, el
crecimiento de sus oponentes y, sobre todo -aseguran sus detractores-, “por el mismo motivo que no lo dejaron ser
cabeza de fórmula en 2012”.
La remembranza hace recordar que en aquel momento también
lideraba encuestas.
A lo largo de su vida política, se han generado historias
que no le redituaron:
La «cercanía» con Peña Nieto, la «titularidad» en la fórmula
al Senado, la «seguridad» de obtener la Presidencia de este mismo órgano
legislativo, el «éxito» en la elección de Baja California y ahora los
«aplastantes» números en encuestas.
Sostenemos que estos son los indicios que Ernesto tendría
que seguir y atender, para que en la realidad política de su partido se refleje
el respeto que deben tenerle a sus aspiraciones.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


