Por
Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio
A estas horas, Ernesto Gándara Camou y su ordinario
equipo de asesores habrán concluido que fueron más los negativos que la
rentabilidad conseguida con la posibilidad de convertirse en presidente de la
Mesa Directiva del Senado de la República.
Desde un inicio, hubo conciencia de la poca probabilidad
de dirigir la Cámara Alta, por infinidad de factores incontrolables; aunque
necesitados de reflectores cayeron en la tentación de difundirlo casi como un
hecho.
La sola mención como parte de la terna era un privilegio
que tratado con sutileza, con precisión y sobriedad, les hubiera otorgado un
elemento más para reforzar su liderazgo.
La excesiva repetición, como si fuera la fórmula
provinciana para la consecución de posiciones legislativas, revirtió el efecto
positivo que innegablemente causó en un inicio.
No midieron las consecuencias del riesgo que corrían. Al
senador Ernesto Gándara lo hicieron padecer un repudio innecesario ante la
exposición mediática, local y nacional.
Ayer, en redes sociales lo hicieron pedazos, con un tema,
además, que no admite defensa alguna.
A través de la cuenta @ContingenteMX, manifestación pacífica por los derechos humanos,
madres y padres de la guardería ABC recriminaron con gran aceptación que el Senador
priista fuera contemplado para representar el Senado.
Le crearon el hasgtag
#GandaraNO, con el que le recordaron su “responsabilidad” como Alcalde de
Hermosillo aquel terrible 5 de junio, y le imputaron incontables adjetivos
acusatorios.
¿Quién podría atreverse a defender a un político cuando
los propios padres de los niños fallecidos en la Guardería fueron quienes promovieron
el rechazo?
Fue verdaderamente impresionante la descarga ciudadana
contra el priista.
Ernesto fue el receptor, hay que decirlo, del desprecio social
reprimido y el blanco susceptible en momentos en que el tema regresó a la
agenda con la revocación de la exoneración que hiciera la PGR de varios
señalados.
Les duele aceptarlo, pero lo ocurrido no es producto de
alguna estrategia de sus enemigos.
Sus villanos
favoritos están imposibilitados: Eduardo Bours se encuentra aún más
embarrado y El Pato de Lucas está más
congelado que el Titanic en el Atlántico Norte.
Simplemente los alcanzó el caso ABC y esa es la
conclusión que debe preocuparles.
Lo de ayer no es el único tema que se guarda en el
armario de lo no presumible para Ernesto Gándara.
Su foto con Humberto Celaya, su ex funcionario y
operador, ocupa un lugar especial en los archivos para campaña negra de los cuartos
de guerra en los equipos de sus adversarios, dentro y fuera del PRI.
Pero bueno, esta costosa eventualidad habrá de sortearla
llegado el momento, si llega.
Por hoy o desde este momento, la lápida que pesa sobre
sus hombros es el desafortunado incendio de la Guardería ABC, ocurrido cuando
él era Presidente Municipal.
Hay temas políticos que se pueden contrarrestar o que se
olvidan con el paso del tiempo. No es el caso.
Tal vez ahora lo de la guardería no cueste una
gubernatura.
A Ernesto Gándara le debe ocupar que le puede costar una candidatura.
Del desgaste que sufrió ayer la marca Gándara –y que podría repetirse en cualquier momento de aquí
al 2015-, aspecto que inquieta a Don Javier, hablamos en una próxima ocasión.
Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios
Rodrigo
Sotelo Mendívil
Director
General Masmedio
Correo: rodrigosotelo69@hotmail.com
Twitter: @masmedio


