jueves, febrero 22, 2024
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Queja al Club Naranjeros:

Hago de conocimiento público un desagradable incidente ocurrido la noche anterior durante el juego entre mis Naranjeros y Sultanes de Monterrey.

Por Rodrigo Sotelo / Twitter: @SoteloRodrigo

Hago de su conocimiento un desagradable incidente ocurrido la noche anterior durante el juego contra Sultanes de Monterrey.

Pasada la quinta entrada, una joven mujer que se identificó como “empleada del estadio” acudió hasta mi asiento (abonado, como les pago otros cuatro) para intentar obligarme a ponerme una pulsera blanca como requisito para seguir consumiendo cerveza.

Sin mediar explicaciones, presentó la medida como una disposición de la directiva del Club Naranjeros.

Naturalmente me negué, porque evidentemente no soy menor y porque acostumbro siempre traer mi debida identificación.  

Pero de inmediato me “reportó” con los policías auxiliares que “vigilan” el Estadio “Fernando Valenzuela”.

No fue uno, sino fueron dos los agentes que se presentaron ante mí para –con reconocida sutileza– ordenarme la colocación de la pulsera, si quería seguir consumiendo alcohol dentro del Estadio.

Claro, yo estaba inofensivamente sentado en mi butaca acompañado de mi familia y no echando madrazos hasta huevo en la explanada, por lo que entendí la presteza de los oficiales…

Naturalmente me volvía a negar, y con similar diplomacia. Por lo que escalaron y amagaron al cubetero para que no me siguiera vendiendo cerveza.

Pero como me fascinan los retos y es mi deporte desafiar las decisiones de pendejos, no me la puse. Y seguí tomando.

No voy a enumerar todos los derechos que violentan y las incomodidades que generan con este tipo de medidas arbitrarias e irracionales.

Y cabe aclarar que en ningún momento me solicitaron la credencial de elector. ¿Qué no es ese el propósito y a lo único que obliga la ley de alcoholes?

Toda esta escena, mientras los menores que obviamente no pueden comprobar mayoría de edad se quedan sin el distintivo y siguen consumiendo, pero con menos restricciones que un adulto.

Porque, ¿si saben que es imposible controlar la ingesta en una cantina abierta a 16 mil personas?

Qué estupidez, ¿verdad? Enorme simulación de la directiva ¿A quién piensan que engañan? ¿Así de fácil quieren cubrir su incompetencia y eludir responsabilidades, chingando al que está bien?

Deben saber que en ese momento me comuniqué con el área de Comunicación Social de la dirección general de bebidas alcohólicas del estado, quienes extrañados puntualizaron que de ninguna manera se trata de una campaña o exigencia de gobierno.

Es cierto que el miedo no anda en burro, pero tampoco pueden permitir que los burros actúen por miedo.

De nada.

#ConLaCheveNo

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